8 M en Albacete

Este 8 de marzo, Albacete volvió a llenar sus calles de feminismo, de rabia creadora y de esperanza organizada, con una nutrida participación de militancia y simpatizantes de Izquierda Unida. Junto a miles de vecinas y vecinos, estuvimos reclamando que el espacio público también es nuestro y que no vamos a parar hasta cambiar todo lo que tiene que cambiar.

La lectura del manifiesto corrió a cargo de Natalia Mota Coloma, afiliada de IU, reconocida este año por el Ayuntamiento de Albacete por una vida entera de lucha y compromiso. Natalia puso voz a las reivindicaciones de un movimiento feminista que denuncia la precariedad vital y laboral, la violencia machista, el racismo, el fascismo y la LGTBIfobia, y que se reconoce antirracista, antifascista y transfeminista

En el manifiesto se señaló cómo el capitalismo y la especulación sobre la vivienda obligan a muchas mujeres a seguir viviendo bajo techos hostiles, reclamando políticas públicas que garanticen casas para vivir y no para que unas pocas personas se enriquezcan. Se reivindicó también el trabajo de cuidados, ese trabajo invisibilizado que sostiene la economía y que siguen asumiendo mayoritariamente las mujeres, con más contratos a tiempo parcial, más reducciones de jornada y más excedencias para cuidar, lo que se traduce en peores salarios hoy y peores pensiones mañana

La manifestación denunció igualmente la precarización de la sanidad pública y la externalización del derecho al aborto a clínicas privadas donde las mujeres son acosadas por grupos ultras, exigiendo que las interrupciones voluntarias de embarazo se realicen en centros públicos, con garantías y sin violencia. Se reclamó educación sexual en las aulas y el cumplimiento efectivo de las leyes que protegen los derechos sexuales y reproductivos.

Otro de los ejes fue la denuncia de las violencias machistas en todas sus formas: los asesinatos de mujeres y criaturas, las agresiones sexuales en el trabajo y en el campo, el acoso en las redes y en las calles, y el trato mediático que muchas veces pone el foco en las víctimas y no en los agresores. Frente a ello, se reclamó protección real por parte de las instituciones y rigor por parte de los medios de comunicación, reafirmando un mensaje claro: “Hermana, yo sí te creo”.

El manifiesto defendió un mundo sin genocidios, sin guerras ni deportaciones, un planeta habitable y un futuro feminista donde quepamos todas, con una educación pública que fomente el espíritu crítico y la empatía. Se subrayó que las niñas y adolescentes siguen teniendo menos oportunidades, incluso para realizar prácticas en empresas, y que las mujeres merecen soñar, formarse y trabajar en lo que quieran, con sueldos y condiciones de vida dignas, compatibles con la vida

Desde IU Albacete salimos a la calle organizadas, con nuestras mejores galas feministas, para seguir construyendo un movimiento. Porque creemos en un mundo feminista y en un Albacete más justo e igualitario, seguiremos en las calles y en las instituciones, hasta conquistar vidas dignas de ser vividas para todas.

¡Que viva la lucha de las mujeres!